Los efectos del tabaco en nuestro cerebro

Un estudio científico publicado en la revista Nature sostiene que el tabaco deteriora la corteza cerebral a largo plazo. Este proceso ocurre naturalmente con el envejecimiento, pero se acelera debido al uso prolongado de drogas como la nicotina.

Los investigadores analizaron la estructura cerebral de 504 fumadores clasificándolos en función de la cantidad de años que llevaban fumado. También separaron a aquellos que habían abandonado el hábito durante largos períodos de tiempo y analizaron cómo había variado su corteza cerebral.

Se constató que efectivamente el tabaco afecta a la estructura cerebral, hallaron que el abandono del hábito permite que la corteza cerebral se reconstruya. Se observó una relación positiva entre la cantidad de tiempo desde el abandono del cigarrillo y el engrosamiento de la corteza. Aún así, señalan que es un proceso muy largo y duradero, son 25 años los que tarda la corteza cerebral en engrosarse hasta niveles normales de acuerdo con la edad.

Además el tabaco contiene nicotina y esta activa la secreción de adrenalina (epinefrina) en el cerebro, que estimula el sistema nervioso central e incrementa la presión sanguínea, respiración y palpitaciones.

La nicotina también estimula la producción de grandes cantidades de dopamina (horma vinculada a sensaciones de placer y euforia) y endorfinas (similares a los opiáceos en su efecto analgésico y de sensación de bienestar).

Estos químicos estimulados por la nicotina son los responsables de la adicción al cigarrillo. 
















Fuente: VIX

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